La vida de un artista (LVDA) es un formato documental con el que se aborda la figura de quienes, gracias a la particularidad de su obra y al reconocimiento alcanzado en las calles, dan vida al graffiti.
Nunca quisimos estar inmortalizados en un museo. El graffiti es calle, muta con la ciudad misma, desaparece, lo borran y, a la vez, encuentra nuevos formatos, spots, lugares que pasaban inadvertidos hasta que alguien los hizo suyos. Algunas piezas parece que vayan a durar eternamente, pero sabemos que documentar toda esa obra es necesario para mantener vivo el hilo de una cultura que está en constante evolución y que bebe de su trabajo pasado y presente, que genera a su vez presente y conforma el futuro. Siempre hemos sido conscientes de dónde venimos y, ante todo, respetamos a quienes nos precedieron. Faltaba tomar el relevo y documentar lo que somos y hacemos, porque lo que estamos viviendo algún día también será historia.
Hasta la fecha nos habíamos centrado en el formato vídeo, pero siempre quedaba mucho material fuera. ¿Quién de nosotros no atesora cuadernos de todo tipo, álbumes físicos de fotos, black books, carpetas llenas de bocetos, discos duros cuyo contenido podrían suponerte la ruina?